ESTACIÓN «María Zambrano»

Estación María Zambrano de Sofía Ugena Sancho, es un viaje, un transitar poético a través de los siglos. Es el andén de una estación a la que arriban, necesitadas de escucha, las voces espectrales de toda una generación de creadoras.

El comienzo, pretendidamente onírico, nos emplaza al borde del ritual que proclama el advenimiento de la palabra, del verbo creador. Un pequeño grupo de música entra en escena ejecutando un tema hipnótico, mientras que la Historia se despliega, vertiginosa, tanteando en el espectador la convulsión de la entraña. Nuestra intención es emplazar al público desde un inicio a la invocación de la poética del hombre que no es sino “música, danza y canto”. Poética que entra en radical conflicto con el logos de una Historia lineal, fósil y declinada mayoritariamente en masculino. Por ello la historia, alegoría encarnada, particular maestro de ceremonias del espectáculo, se verá confrontada por la razón poética de la filósofa María Zambrano y los versos de las poetas de la Generación del 27. Poetas como Carmen Conde, Josefina de la Torre, Ernestina de Champourcín, Concha Méndez y muchas más, cuyas creaciones se amalgamarán en torno a la música, caleidoscópicas y sororas sus voces.

Como sabemos, Zambrano vivió una época de ruptura de las artes en las que la expresión artística devenía artefacto liberador; época en que arte y poesía buscaban vaciar y desbordar al ser humano, su inconsciente, las tinieblas de su logos, su soñar. El surrealismo y el dadaísmo serán por ello las corrientes estéticas que atraviesen el espectáculo, pues nos  permitirán expresar de manera fragmentada pero muy sugerente, la constelación de la razón poética de María Zambrano.

Pero, ¿cómo hacer presente el pensamiento de Zambrano y todo ese contexto poético español sin tratar de explicarlo histórica o filosóficamente? Nuestra propuesta escénica trata de hacerlo de manera metafórica a través del puro acto poético, performando la creación y su ligamen al tiempo. Los faros que nos iluminan serán por ello las herramientas escénicas impregnadas, empapadas en las imágenes oníricas que pueblan el pensamiento y la poesía de estas mujeres, transmutadas en cánticos atemporales, espectros olvidados de la gran Generación del 27, tumbas amanecidas abiertas al reencuentro, la reparación.

            Música en directo enhebrada a los versos de las poetas del 27 (flamenco, jazz, psicodelia…),  fragmentos filosóficos, danza, escenografía jeroglífica y simbolista, relevancia del sueño y el cabaret, proyecciones audiovisuales… Todo esto de la mano de nuestro maestro de ceremonias, alegoría temporal, al que asaltan las voces de toda una generación de mujeres que claman ser escuchadas.